Este no es País para «Viejos»…

No, no es país para viejos, pero tampoco lo es ni para los jóvenes. De hecho hace tiempo que ya muchos jóvenes viendo el percal y el panorama que se está cociendo se están yendo a otros lugares antes que les caiga la mundial encima. Claro, eso siempre que puedan.

Está claro que todo está tomando una velocidad tan vertiginosa que ni nosotros mismos ya somos capaces de controlar. Realmente se nos está yendo todo de las manos aunque tal vez la intención primera fuera otra. O eso se supone.

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Pero claro, eso es como quien se compra en la tienda de animales una serpiente pitón porque le encanta los reptiles, y claro, al principio todo muy bien, todo el día dándole de comer ratones (pobres ratones, que final más cruel) enseñándosela a los amigos, familiares y conocidos, poniéndole un nombre así un tanto maquiavélico, pero resulta que cuando crece y alcanza los tres o cuatro metros de longitud necesita para comer no ya ratones sino conejos y es entonces ahí cuando la cosa se complica. Ahora a ver qué pasa con la bicha, quién la aguanta.

Y en esto de la edad pasa algo parecido, nadie se quiere quedar con el «viejo o la vieja» Así vemos como hasta incluso muchos de los que eran directivos y ejecutivos, de edad así madurita, muy bien considerados, muy bien pertrechados y con toda clase de prebendas, de pronto se ven con el agua al cuello, y otros tantos, ya incluso con la patada en el trasero, despedidos. Curiosamente tal vez como ellos antes hicieron así de forma alegre con otros. En fin, las cosas ésas del karma.

Donde las dan, las toman

Y claro, nos miramos el ombligo y nos echamos las manos a la cabeza, nos venimos abajo y entramos en depresión a velocidad de reactor en barrena, sin que nadie piense por qué ocurre esto. A qué se debe.

Y es que sí, se está muy bien y flipando en colores siendo un directivo (u otra cosa) con las espaldas cubiertas y pensando que lo tenemos todo bien amarrado, hasta que inesperadamente recibimos el zurriagazo.

Pensándolo bien damos pena ¿no te parece? La verdad, hay que ser muy desgraciados para estar siempre sobreviviendo y con miedo para no perder (o no lograr tener) un status económico, social y profesional que alimente nuestro ego de desgraciado y pobre ser humano que intenta sobrevivir como puede y a toda costa.

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Dice el dicho eso de que “Hay que prevenir antes de curar o lamentar” y también el de “Hombre precavido vale por dos” pero qué va, ni caso. Lo cierto es que nos gusta mucho eso de ser los más “guays” y creernos los sheriff del lugar, y aunque no miremos a los demás por encima del hombro, al menos así con descaro, sí que lo hacemos luego para nuestros endentros, con ese orgullo de sabernos con poderío, o con suerte, y que otros no tienen pero que a la mínima sin esperarlo toma ZASCA!!

Esa gente así serán otros, no somos tú ni yo, para nada. A ver, que todo el mundo no es igual. Seguramente tú eres la persona más honrada, la más sencilla, la más resiliente, la más alegre, la más honesta, la más proactiva, la más eficaz, y sobre todo la más humilde, no yendo contigo para nada eso de la vanidad ni la ambición. No veas qué suerte tienes de ser así como eres, bueno, como somos, yo también soy así, como tú.

Somos como la película ésa de la Pantoja «El día que nací yo» que es algo así como decir que el día que nací yo, que nacimos nosotros (tú también no seas tímido) los planetas se alinearon y formaron una conjunción porque nacía lo MÁS GRANDE!!!.. Osea, , bueno, nosotros. ¿Te has fijado? ¿Te has dado cuen? Eso es tener ego y lo demás son tonterías 

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Y bueno, volviendo al tema de la edad decir que con 50 años se tienen ya muchos tiros dados, y seguramente muchos más recibidos, de tal modo que ya vamos por la vida mirando a un lado y a otro sospechando de todo y de todos, así en plan de que «nadie te la cuele» y que no se note mucho por eso de tener ya experiencia en el disimulo camaleónico. Muchos palos son ya los que llevamos en el cuerpo como para fiarnos de cualquiera. Pero sobre todo y ante todo no debemos dejar que se note nada que desconfiamos. Rambo a nuestro lado es un descarado que no sabe ni disimular, ya ves.

Y es que por eso de la edad, la experiencia y la suspicacia, ya seamos directivos o empleados, es la razón principal por la cual los «maduritos» no somos muy bien vistos ni recibidos.

Mucho mejor -no hay comparación- es contratar a chavales que son manejables, apasionados y que por eso mismo hay excusa para echarlos en cualquier momento a pastar por ahí cuando haga falta. O porque como todavía están “cuajaos” y no se enteran de nada por estar en babia pues no dan problemas. De todas formas «tienen todavía la vida por delante» (nótese el tono)

Por eso, los directivos de las empresas, que normalmente ya tienen los 40/50 años, y sobre todo conociéndose bien a sí mismos y a los de su franja de edad, y sabiendo cómo son y cómo actúan, saben de más que contratar a un “pureta” de su misma edad es un peligro total para la vida del artista (para ellos, para los directivos que contratan) y da igual que el contratado sea un «inofensivo» empleado simple, pero es que eso de contratar a alguien que está ya muy toreado puede que no sea lo más acertado, por mucho que digan que si los valores, la experiencia y todo eso. Mejor un chavalito o una chavalita joven, inocentes así como bambi.

A ver, si tú que lees esto, y eres directivo/a, y tienes entre 40/50 años, de verdad, responde con sinceridad…

  • ¿A quién contratarías antes?
  • ¿A una persona madura que cuando no le duele la espalda, le duele el pie y cada dos por tres está de baja?
  • ¿A una persona madura que te mira de reojo con no muy buenas intenciones?
  • ¿A una persona madura que sabes en el fondo que es un competidor real y que si por ella fuera saltaba encima tuya como un tigre para devorarte?
  • ¿No prefieres mejor a un chaval guapo o una chica guapa que sonríen sin maldad, aportan vitalidad, no se les pasa por la cabeza darte una puñalada por la espalda (traición) y encima te dicen «Sí Bwana» a todo?

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La verdad y la sinceridad ante todo!!!

 

 

 

Ojo, que por la parte que me toca yo prefiero que me contraten a mí, que ya supero la cuarentena, pero oye las cosas como son. Eso sí, si soy egoísta y sólo pienso en mí mismo diré que al niñato o niñata que les den, que trabajen como becarios o becarias (antes se decía aprendices o ayudantes) y que aprendan de la vida como lo he hecho yo. Pero si soy como tú, una persona muy buena, maravillosa, honrada, honesta, comprensiva y humilde, diré que bueno, que mejor me voy ya para el cementerio de elefantes a morir dignamente. O no, nada de digno, al contrario, a envejecer y morir fastidiado y tal vez sin un duro.

Bueno, perdón, quiero hacer un «incisivo» para decir que eso de la dignidad es algo que se lleva (o se debería llevar) por dentro y no tiene nada que ver con lo externo, eso al menos para quienes somos “guays” así como y yo. Los demás esto de la dignidad ni lo entenderán y ni les importará.

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Y en fin, hoy en día todo el mundo suelta su discurso y habla de eso de que hay que reciclarse e incluso digitalizarse (algo así como congelarse y esperar a que un día te descongele quien sea pero que realmente nunca lo hará) y que en realidad lo hacen para así tenernos entretenidos y de tal modo no hagamos mucho ruido.

Así mientras te reciclas y te digitalizas, y rozas los 50 tacos, pues va pasando el tiempo hasta que cuando llegas a los 50 y pico te dirán que has pasado a la categoría de “senior” que eso dicho así mola mucho, y te crees que eres un pedazo de “senior” como la copa de un pino, y te entretienes mirándote al espejo, te pruebas la chaqueta, la corbata, te acicalas, echas la barriga para adentro y te perfumas. Y así pasan los días hasta que te das cuenta que todo eso es para nada y ya eres muy mayor.

De tal modo que lo mismo no tienes ni para jubilarte y experimentarás una vida que antes ni conocías ni tenías en cuenta, y ni te imaginabas, pero bueno, te ha tocado, y oye, si en la vida todo es experiencia, sea lo que sea, vivir los lunes al sol (parado y sin expectativa de encontrar empleo) también es otra experiencia, y además es una muy importante. Mucho más importante incluso que ser directivo de éxito y ser un líder. De verdad, te lo digo en serio.

Que para vivir bien, tener mucho dinero y éxito vale cualquiera. El más tonto del pueblo, el más inútil y el más incompetente valen para vivir bien. Sin embargo para todo lo contrario, para ser pobre, estar solo, estar abajo, ser sencillo, ser humilde, ser honrado, ser honesto, ser comprensivo y ser buena persona, ya no vale cualquiera.

Para eso hay que haber «estudiado» (vivido) mucho y haber adquirido sabiduría a través de la experiencia. Tener éxito es saber vivir y ser incluso feliz estando en lo más bajo. Pero para eso es muy poca la gente que está realmente preparada.

En definitiva decir que no, que éste no es país para viejos. Pero tampoco lo es para jóvenes, ni para líderes ni para talentos de verdad. Y ya sabes, tal como diría Julio Iglesias

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Y LO SABESSSSS!!!!…….

 

 

 

 

Un saludo cordial, atentamente, muchas gracias por tu atención…

Autor del Artículo: Juan J. Tamayo

Foto Motivos: Insightshgd.com 

 

 

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